La existencia de pérdidas ocultas reflejadas en flujos de caja inexplicables, crecimientos inesperados o reestructuraciones recurrentes, junto con procesos internos obsoletos, una inadecuada definición de funciones y posibles incumplimientos normativos relacionados con organismos reguladores, puede constituir una señal de alerta sobre riesgos de fraude que afecten la estabilidad y transparencia de la organización.